Año nuevo, nueva esperanza
LA ESPERANZA, COMO UNA LLAMA TEMBLOROSA
¡Felicidades!
Sin esperanza no hay vida, ni ilusión ni futuro. Pero la esperanza es pequeña y delicada, amenazada y siempre en peligro.
Esperanza es esperar con fe, no como quien espera un ómnibus, con molestias e impaciencia, sino como quien sabe, está seguro y confía, porque el amor y la utopía vencen al fin hasta la misma muerte.
La esperanza cómo es, ella es armonía y belleza, pero frágil; es valerosa y combativa, pero humilde. Así la describen estos versos de Charles Péguy (1873-1914), en su “Pórtico de la Segunda Virtud”.
Lo que más me asombra, dice Dios, es la Esperanza,
y no salgo de mi asombro.
Esta pequeña Esperanza que parece una cosita de nada,
esta pequeña Esperanza, inmortal.
La Esperanza es una niñita de nada
que vino al mundo la Navidad del año pasado
y que juega todavía con Enero, el buenazo,
con sus arbolitos de madera del nacimiento,
cubiertos de escarcha pintada.
Pero, sin embargo, esta niñita Esperanza,
es la que atravesará los mundos, esta niñita de nada,
ella sola, y llevando consigo las otras dos virtudes,
ella es la que atravesará los mundos llenos de obstáculos.
Como la estrella condujo a los tres Reyes Magos
desde los confines del Oriente, hacia la cuna de mi Hijo,
así una llama temblorosa, la Esperanza,
ella sola, guiará a las virtudes y a los mundos,
una llama romperá las eternas tinieblas.
* "Anima visitante de la noche", de Yoshiro Tachibana (Japón, 1941). Dice el autor, 'el arte descubre el secreto de la armonía de la naturaleza'.
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