Es oportuno traer aquí este bello poema de Claribel Alegría (1924) que lleva por título “María Magdalena”. Recogido en el libro “Soltando amarras” de la poeta nicaragüense, descubrimos en él algunos rasgos habituales de su obra, como el intimismo, la soledad y la complejidad de la vida. Versos ágiles y sentidos, descripción delicada de los sentimientos de Magdalena por Jesús.
MARIA MAGDALENA
Te amé, Jesús
te amé
y tú también me amaste
entre todos los rostros
me buscabas
y me querías cerca.
Me sedujo tu voz
la serena pasión
de tu palabra.
Sentí temblar tu carne
sentí temblar al hombre
cuando ungí tu cuerpo
con perfumes
y enjugué tus pies
con mis cabellos.
Pude haberte hechizado
y no lo hice
me frenó tu mirada
tu renuncia
entre todos los hombres
fuiste el hombre
y no quiero curarme
de este amor.
Quiero recordar en este blog algo que la misma Claribel Alegría nos contó hace un año con ocasión de recibir en Estados Unidos el Premio Neustadt a toda su carrera.
“Después de la muerte de Bud, mi marido, no pude escribir por mucho tiempo. Pensé que no iba a seguir siendo yo nunca más en la vida. Pero la poesía vino a rescatarme. Era el momento de despegarme, no como una despedida, sino como una manera de hacer más fácil el tránsito.
Esta es mi forma de entender el compromiso poético en la vida ‘Porque aprendí a quererme / puedo sangrar con tus heridas’, cuando ante el sufrimiento de un amigo por haber perdido a sus seres más queridos, me di cuenta de que uno tiene que quererse primero para luego sufrir con los otros”.
* "La Madeleine", de Georges de La Tour (1593-1652).

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