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XI Premio Internacional de Fotografía Humanitaria

Una fotografía sobre la ceguera infantil en Etiopía gana el Premio Luis Valtueña

Una instantánea sobre los niños de Etiopía afectados por la ceguera ha sido la ganadora del XI Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña. La ONG Médicos del Mundo recuerda con este certamen el asesinato de cuatro de sus cooperantes en Ruanda (1997) y Bosnia (1995).

La fotografía ganadora de esta edición, titulada La caricia, es obra del italiano Giovanni Marrozzini.

lacarizia_marrozziniEl jurado ha premiado la instantánea "por la gran humanidad y belleza" con las que el autor ha retratado el problema de la ceguera en Etiopía. Una dolencia que afecta a más de un millón de personas en ese país, debido a las deficientes condiciones de salud e higiene, la pobreza y la falta de infraestructuras.

Además, han sido premiados el fotógrafo mexicano Daniel Aguilar por su serie Amarrados y Abir Abdullah, de Bangladesh, por la serie Supervivientes de ataques con ácido en Bangladesh. El premio especial Inmigración y Derechos Humanos en Europa ha sido para la española Katy Gómez.

La Vida, el amor y el dolor, entra por los sentidos y llega al corazón...

En esta undécima edición de Fotografía Humanitaria se han presentado 542 fotografías de 205 autores de 36 países.

María Magdalena #16

María Magdalena, enamorada y creyente, no llegará a ser testigo creíble de la resurrección para sus contemporáneos, en tanto su propia manera de entender la persona y la misión de Jesús no entre en crisis.

Dejando atrás su propio interés y consuelo, Magdalena será una mujer nueva, apóstol y testigo privilegiado para muchos creyentes de su tiempo; se dice que ‘la percepción amorosa genera formas de conocimiento inaccesibles para quienes no aman’, y también ‘lo que les digo en la oscuridad díganlo a plena luz, lo que oyen al oído predíquenlo desde las terrazas’.

"MARIA MAGDALENA"

16.- ME MIRÓ SONRIENTE

Todavía he de hacerles por mi parte una confesión. Ocurrió aquella mañana soleada en Galilea al servir la jarra con el vino a los presentes, me hallé de pronto ante el mismo Jesús allí recostado. Quise llevarle primero el agua para lavar sus manos y más tarde acercarle el vino hasta sus labios, cuando allí me detuve, acaricié y besé con cariño las manos del nazareno.

El maestro Jesús me dejó hacer, me miró sonriente y me llamó por mi nombre, al tiempo que me dirigió un suave reproche, una vez más:

-‘Déjame ahora, he de ir a nuestro padre’
-‘La carne es débil y comprende mal. El espíritu está fuerte y nos lo dará a entender pronto’
-‘Les quiero, volveré más tarde y me quedaré con ustedes para siempre’

Mis propios labios acercándose a su bendita carne en aquel momento sólo querían expresar mi estrecha comunión con él, también mi dolor y mi contento, mi deseo de no perderle más.

De repente algo ocurrió en mi interior. Su rostro verdadero pareció desvanecerse ante mis ojos y por un instante le contemplé desfigurado aún y malherido, recién descolgado del madero, entre los brazos y rodillas de su bendita madre dolorosa.

Confusa y avergonzada regresé con lágrimas al lugar donde me encontraba. Algunos notaron lo ocurrido, pero esta vez no comentaron ni me reprocharon nada porque comprendían.

¿Qué había sucedido? ¿Mis prisas e impaciencias por verle y abrazarle? Más que creer yo sólo amaba, creía porque amaba, mas buscando sólo mi bien. Aprendí que mi fe deberá purificarse y pasará por noches oscuras de soledad y de muerte.

nolimetangere_correggioJesús continuó ese día un tiempo allí recostado, alternando su mirada entre el cielo y la tierra, conversando pausadamente con sus más próximos. Quiso animarles para que no abandonaran el camino, que siguieran juntos unas semanas más. A algunos los llamó para que se acercaran y él habló personalmente con cada uno.

Quedó claro que Jesús era de todos y para todos, que teníamos un lugar propio y privilegiado en el corazón grande de nuestro señor Galileo.

El día fue avanzando, los reunidos finalmente en aquel lugar fuimos numerosos, puestos en círculos cercanos alrededor de Jesús como en tantas otras ocasiones. Yo misma, acompañada por Leví Mateo y por otros discípulos, conversé y serví a ratos el vino entre los invitados, sintiendo en mí una gran alegría y claridad por su presencia.

Así nos quería Jesús, en pequeños grupos con la gente entremezclada, hombres y mujeres, niños, servidores y servidos, conocidos y desconocidos, pequeños y grandes, judíos y galileos, de los valles y de las montañas, discípulos y gente recién llegada, todos unidos cerca de él, compartiendo la vida, el pan y la palabra.

Recuerdo que la más pequeña de las hermanas de María de Nazaret se encontraba allí esa mañana con nosotros. Una hija suya aún muy niña quedó huérfana meses después y yo la recibí en mi casa. En mi huida y exilio atravesamos arroyos y colinas hasta llegar a esta región más al norte donde nos refugiamos.

Las dos vivimos juntas muchos inviernos hasta que ya joven mujer formó familia. Como una hija mía muy querida, su vida y su juventud me recordaban la mía tan desgraciada, pero su ánimo y su alegría me evocaban la nueva vida que Jesús nos prometió y que comunicaba a todos sin cesar.

Aquella mañana de sol en Galilea pudimos ver gentes de Judea que se acercaron al grupo buscando a Jesús. Algunas madres vinieron hasta nosotros con sus hijos más pequeños en brazos o enfermos en camillas. Con ellos fueron llegando también inválidos, leprosos y mendigos de la región. Llenos de esperanza hicieron largas jornadas de camino, porque se había extendido esta buena noticia: que nuestro señor Jesús de Nazaret continuaba curando y resucitando en los alrededores del gran lago de Galilea.

* “Noli me tangere” de A. Correggio (1489-1534). Dice el 4º evangelio que María Magdalena al oir su propio nombre reconoció a Jesús, que le dijo 'suéltame, aún he de subir al Padre'. El discípulo deberá comprender: todo ha cambiado desde la muerte y a partir de la resurrección, todo será diferente después de la ascensión de Jesús a la derecha del Padre.

Nuevo Año, Jornada Mundial de la PAZ

Desde el año 1968, cada primero de año se celebra la JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ, por iniciativa del Papa Pablo VI, quien expresaba así en aquel entonces el objetivo:

"Sería nuestro deseo que cada año se repitiese esta celebración como presagio y como promesa, al principio del calendario que describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura".

Han pasado cuarenta años. Era el comienzo de 1968, en plena guerra fría, con el conflicto de Vietnam como pesadilla mundial y con un mundo dividido en dos bloques antagónicos.

picasso_paloma2Hoy tenemos violencia abierta y violencia encubierta, violencia social y política, racial y económica, violencia de todo tipo en muchos lugares. Oriente medio, próximo y lejano –Libano, Palestina, Irak, Afganistán, Pakistán-, Darfur-Sudán, RD Congo, Kenia, Colombia, ...

En estos dias de Navidad, despedida de año, año nuevo, de esfuerzos en familia y en muchos lugares por la comunicación y la reconciliación, uno se siente impotente ante tanta agresividad, tanto armamento y enfrentamiento.

¿Qué hacer?

Traigo hoy al blog esta oración sencilla e inspiradora, en su origen atribuida a San Francisco de Asís. Una declaración de intenciones que quiere expresar el compromiso y la colaboración decidida de cada uno para construir un mundo más fraterno y reconciliado.

Señor, quiero trabajar por la Paz,
donde vea odio, quiero poner Amor;
donde vea enfrentamiento, quiero poner Acuerdo;
donde vea discordia, quiero poner Armonía;
donde vea engaño, quiero poner Verdad;
donde vea incertidumbre, quiero poner Confianza;
donde vea desánimo, quiero poner Esperanza;
donde vea oscuridad, quiero poner Luz;
donde vea tristeza, quiero poner Alegría;
donde vea ofensa, quiero poner Perdón.

¿Quién fue Nicodemo?

Interrumpidas por un tiempo nuestras 'Conversaciones en el Templo', algunas personas preguntaron por Nicodemo, el personaje del evangelio. No se trata de cuestiones relevantes para la fe cristiana, sino de apreciaciones y relatos amables de este discípulo de la última hora.

Recuerdo aquí el texto del cuarto evangelio que nos habla del encuentro de Nicodemo con Jesús de Nazaret, nos cuenta la opinión inmejorable que el maestro fariseo tiene del maestro de Galilea:

miguelangel_nicodemo“Había entre los fariseos un hombre importante, llamado Nicodemo. Una noche fue a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos, porque nadie puede hacer los milagros que tú haces si no está Dios con él"

Algunos datos más pueden leerse en el texto del llamado “Evangelio de Nicodemo”, conocido también como “Hechos de Pilatos”, un texto ‘apócrifo’, no reconocido oficialmente.

“Nicodemo se acercó al gobernador y le dijo: ¿Qué queja o agravio tienen contra este hombre? Déjenlo, y no le causen mal alguno, dejen a este hombre, porque no merece la muerte”

En la imagen, detalle de una "Pietà" de Michel Angelo Buonarroti (1475-1564), donde podemos ver a Nicodemo, considerado autorretrato del propio artista, en el descendimiento de la cruz llevando en sus brazos al Cristo muerto.

"Llegó también Nicodemo, aquel que anteriormente había estado con él por la noche, con unas cien libras de una mezcla de mirra y de áloe. Se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con aromas, como acostumbraban los judíos a sepultar".

Escritos con otro fin, estos versos de Miguel Angel bien pudieran acompañar su "Pietà":

'Si en el rostro por los ojos el corazón se ve,
otro signo no habrá más evidente de mi fuego;
así es que baste ello, mi señor querido, para pedir merced.
Deténgase un momento tiempo y hora,
el sol y el día en su carrera antigua;
así yo tenga, y no por mi mérito,
al deseado y dulce señor mío
siempre entre mis brazos, prontos e indignos'

María Magdalena #15

María Magdalena nos lleva al encuentro de Jesús crucificado, ahora ya resucitado, a quien podremos ver, oír e incluso tocar en estos siguientes relatos. Muchos discípulos están presentes, todos aparentemente ven lo mismo, pero no todos creen ver lo mismo ni creen de la misma manera.

La trascendencia del momento está envuelta en la sencillez del diálogo y la amistad; unos más confiados acompañan y consuelan a los que desconfían, se sienten solos y con temor, ‘él era la verdadera luz que ilumina a todo hombre’. Parece inverosímil, el amigo común ha muerto y sin embargo mucha gente continúa buscándole y viviendo de él.

"MARIA MAGDALENA"

15.- UNA MAÑANA DE SOL EN GALILEA

Quiero recordar bien aquel fresco amanecer en la mañana de un día cualquiera de la semana en que cada uno fuimos llegando al descampado en el alto donde nos habíamos dado cita. Entre los árboles y las colinas a lo lejos pude ya adivinar el punto donde iba a nacer el sol que pronto nos deslumbraría; esas primeras luces del día que continúan evocando aun hoy la certeza de una presencia.

Muchos deseábamos ver de nuevo al gran maestro, el mismo de siempre pero diferente. En nuestros rostros aún podía adivinarse lo diverso que cada uno sentía, ilusión y confianza, dolor y desespero. Unos jóvenes discípulos contaron su discusión por el camino 'sólo era un profeta al que han hecho callar'; yo les ví ya en silencio a la espera de lo que hoy pudiera ocurrir.

El gran maestro llegó de camino conversando con Juan el discípulo y con la hermana de su madre. Tras de ellos venía Tomás el Mellizo con otros discípulos y algunas mujeres.

Muchos no supieron que Jesús estaba allí esta mañana entre nosotros como uno más y no le reconocieron. 'Todo ha terminado', dijeron con tristeza, que quedaba poco por decir y cómo estaban corriendo peligro en aquel descampado a la vista de todos.

Algunos comentaron la noticia de extraños sucesos en torno al sepulcro y al cuerpo del Galileo, 'nosotros vamos a creer la palabra de los primeros testigos del sepulcro sellado'.

Preguntaron por qué les habíamos llamado y por qué queríamos seguir juntos. Un grupo de discípulos regresaron a sus aldeas, dijeron tener muchas dudas y no creían lo dicho por unas mujeres ni tampoco el testimonio de algunos discípulos que parecían enloquecidos. Otros quedaron allí con nosotros y esperaron.

Recordé entonces con cierto desagrado que nadie creyó en aquella ocasión, aquel día primero de la semana, mi testimonio sobre Jesús al que yo había encontrado junto a la puerta del sepulcro. No supe explicar bien de qué estaba hablando, dejando al descubierto que en mi interior surgieron dudas y sospechas.

discipulospascuaYo conté cuanto había visto y lo que había oído, pero sin creerme lo que decía, no supe dar respuesta a las preguntas que los discípulos me hicieron. Medio aterrada y admirada, qué decir en aquel amanecer tan singular de la mañana primera. Yo repetí una y otra vez este mensaje a los discípulos encontrados en el camino:

-‘Yo le he visto y tocado, le encontré en el huerto y me habló, dice que nos espera en Galilea’

Aquella mañana primera, tan cercano aún el duro suplicio de la cruz, los discípulos vivían enteramente destrozados y atemorizados. Ellos me oyeron insistente mas poco convincente, perdida en una extraña alegría, fuera de mí. Juan el amado discípulo lo explicó de esa manera días después, queriendo disculparme y reconfortarme.

Este joven discípulo sí creyó en mis palabras, dio fe a mi anuncio y tomó ligero el camino del sepulcro. No dudó porque sabía. Esperaba encontrar pronto vivo al gran maestro, aun habiendo visto tan cerca como nadie su cuerpo sin vida en la cruz y después en el sepulcro.

He subido contigo a la montaña
he creído soñar
he visto, he oído,
al despertar desciendo
te veo, te siento
eres tú, Señor, tú eres,
mi alma cree,
a veces cree que te sueña.

En esta ocasión, sin embargo, en la soleada y fresca mañana de Galilea pasadas ya siete semanas, yo me encuentro más en calma viendo a Jesús de nuevo con nosotros, hablando amablemente con unos y con otros, compartiendo en paz nuestra mesa. Ningún reproche, ninguna queja, sólo consolando. Vemos a nuestro señor pendiente de cada uno, ocupado en curar nuestras heridas y pacificar nuestros ánimos, diluyendo nuestras dudas y temores. Este fue el último día que algunos pudimos contemplar a Jesús entre sus discípulos.

Recuerdo que fue fácil adivinar las huellas de los clavos de la cruz en sus manos, cuando partió el pan y después repartió entre todos. Aquel pan que tanto significó para nosotros porque venía del mismo Jesús como en otras ocasiones y que al llenarnos de él nos saciaba por entero. Ese pan santo y bendito que aun ahora nos reconforta y recuerda que son señales de amor las huellas de la cruz que en él permanecían.

-‘Miren bien en mi cuerpo y toquen’
-‘Aquí están las señales del suplicio y de la cruz’
-‘Tengan fe, soy yo’

* "Juan y Pedro en la mañana de la resurrección", de Eugène Burnand (1850-1921), muestran el interés por contrastar la buena noticia que les comunicó una mujer llamada María Magdalena.

"Tú le encendiste en el corazón el fuego de un inmenso amor a Cristo,
que le había devuelto la libertad del espíritu,
y le infundiste el valor de seguirlo fielmente hasta el Calvario.
Incluso tras la muerte de cruz buscó a su maestro
con tanta pasión que mereció encontrar al Señor resucitado
y ser la primera que anunciara a los apóstoles la alegría de la pascua".

"Un Mundo apropiado para los Niños"

La Asamblea General de la ONU clausura 2007 con un compromiso en favor de la Infancia

La histórica sesión plenaria final de la Asamblea General de las Naciones Unidas, terminó este año con un renovado compromiso para cumplir con las metas establecidas en el documento "Un mundo apropiado para los niños", plan de acción de la Asamblea General en favor de la Infancia, aprobado en histórica sesión el 2 de mayo de 2002.

candilejasPor segunda vez en la historia de las Naciones Unidas, los niños y las niñas se dirigieron directamente a la Asamblea General.

Millicent Atieno Orondo, de 15 años, representante de Kenya, pidió a los países:

"Esta es nuestra última oportunidad de pedirles que mantengan sus promesas. Les pedimos que renueven su compromiso hacia nosotros y nos conviertan en su máxima prioridad."

"Si los adultos se comprometen a actuar por un presente mejor, les prometemos un futuro mejor."

En la Declaración final se determinó que la pobreza era el principal desafío mundial al que se enfrentan los niños y las familias. El número de niños y niñas que mueren antes de cumplir cinco años sigue siendo inaceptablemente elevado. El documento instó a un aumento de la cooperación internacional.

Como contrapartida, llega hoy a los medios esta mala noticia: la ONG humanitaria 'Save the Children' comunicó este lunes 24 de diciembre, que los combates en el este de la RD del Congo han provocado un aumento en el secuestro de menores por parte de grupos armados, que los obligan a pelear, portar municiones o convertirse en sus esclavos sexuales. La organización calificó de "catastrófica" esta situación. De verdad, es una mala noticia.

María Magdalena #14

La tercera y última serie de relatos nos cuenta los recuerdos de la Magdalena en diferentes momentos finales de la vida de Jesús de Nazaret, desde ‘cerca del crucificado’ hasta que marchó al cielo. Estamos hablando de unas historias ‘apócrifas y piadosas’ como tantas otras. En esta ocasión la mujer nos ofrece su propia versión de lo sucedido, suplicándonos que consideremos con benevolencia y no menospreciemos sus sentimientos, ella quiere aportar su parte de luz.

María denuncia la incomprensión y el menosprecio que vivieron tanto el Galileo como ella misma y nos recuerda cuánto le costó creer de verdad en Jesucristo por su gran desespero tras la crucifixión. Muchos sólo pudieron sobrevivir a la larga crisis gracias al amparo que unos a otros se dispensaron.

"MARIA MAGDALENA"

14.- UN AMOR NUEVO

Pocas semanas antes del final de su vida me acerqué más al maestro Jesús en Jericó y en Betania, muy próximos a Jerusalen. Esos últimos días yo caminé muy pegada a él hablándole de otro modo, también sintiendo su presencia y su palabra con otro ánimo y otros deseos.

Brotó en mí un afán desmedido por abrirle de par en par las puertas y ventanas de mi alma. Quise mostrarle mi amor y mi entrega total a él, quería decirle que su misericordia me cambió por dentro. Que mi vida entera le pertenecía porque a él se la debía. Tenía que darle a entender que su presencia y su mirada amiga me rehabilitaron, lo mismo que a muchos otros que le seguían y buscaron su ayuda y comprensión.

magdaencasadesimon_rubensMás tarde comprendí que mis gestos excesivos con el gran maestro y mi interés desmesurado por él, fueron incomprendidos y criticados por muchos, dando lugar a habladurías y leyendas fáciles de contar.

Desgraciados por el pesado yugo de la ley, hipócritas de mente maliciosa al imaginar el pecado ajeno, cargados como estaban de prejuicios legales y religiosos, prefirieron ignorar la sabiduría del amor verdadero, sólo interesados en juzgar y condenar al que era o sentía diferente. Murmuraban así llenos de su propia sabiduría:

-‘Si éste fuera cristo de Dios o profeta de verdad sabría qué clase de mujer le está tocando'

No acertaron a comprender, porque es oculto, el sufrimiento de un corazón roto, poco a poco recompuesto gracias al amor nuevo, generoso y limpio, como el que Jesús de Nazaret a todos nos comunicaba.

He de confesaros que fue después de los sucesos de Jerusalén cuando en verdad me interesé por el gran maestro, una vez crucificado y arrebatado de mi lado. Aquellos días y semanas interminables conversé con mucha gente que le conoció bien y le quería mucho. Yo pregunté a unos y otros, protesté cuanto pude por lo sucedido, quise pedir explicaciones, pobre de mí, loca por su muerte tan cruel.

Es verdad que no aguardé de inmediato fruto ninguno de aquel grano de trigo tan rico y fecundo echado por tierra y enterrado. Sólo estuve interesada en verle de nuevo. Notaba que ese hombre Jesús dejó en mí una huella honda mayor de lo que yo podía confesar, y que esa huella, convertida ya en abierta herida, dolía y sangraba sin cesar, ‘mi señor, quiero amarte siempre, no dejarte nunca’.

El trato más familiar con María de Nazaret, la madre de Jesús, me ayudó en gran manera durante aquellos días de tanta oscuridad y pena. Ella estuvo siempre acompañada por el apóstol Juan tan querido de nuestro señor, por su hermana menor y otros parientes juntados a ella en esos días.

En la mirada tan serena y en la cálida voz de la madre era fácil adivinar su fe y su gran corazón. Todos confesaron su sospecha, que María conocía de primera mano el sentido y trascendencia de cuanto estábamos viviendo. Supimos que entre madre e hijo existió una íntima complicidad de la que muchos hablaban pero que nadie explicó.

Yo puedo asegurarles que los discípulos sentían por la madre de Jesús una gran veneración, aun habiéndola tratado en pocas ocasiones. Después de la muerte y de la marcha del señor a los cielos, algunas personas no quisieron ya separarse de ella, como si también ellos escucharan en el monte de la cruz aquellas misteriosas palabras ‘Juan, ahí tienes a tu madre’.

Con todos ellos conviví y conversé cuantos días y noches permanecimos ocultos por temor y duelo en la casa que Juan el más joven de los discípulos tomó prestada en las afueras de la Ciudad. Este discípulo era muy respetado por los jefes de Jerusalen y por alguno de los que juzgaron a Jesús Galileo, probablemente por su amistad con Nicodemo, maestro fariseo más tarde discípulo.

* "Cristo en casa de Simón", de Peter P. Rubens (1577-1640), refleja un ambiente recargado y tenso, los rostros afeados de jueces y espectadores, mas la belleza angelical en los sirvientes, en el rostro de Jesús y en la mujer que muestra todo su amor y agradecimiento.

Poesía y Mística, San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz (1542-1591), místico castellano, poeta español de gran dificultad para los no iniciados; él mismo explicó en su obra en prosa sus propias poesías.

Compañero de trabajos y fatigas de Santa Teresa para la reforma de los conventos de la época. Murió en la noche del 13 al 14 de diciembre a los 49 años de edad, perseguido y abandonado por la Iglesia y por sus propios hermanos de orden. Su fiesta se celebra el 14 de diciembre.

yoshiro_arbol de la vidaEl Cántico Espiritual, basado en el Cantar de los Cantares, La Noche oscura y La Llama de amor viva, son las tres obras líricas fundamentales. Esta tríada muestra el proceso de acercamiento místico del alma a Dios, hasta llegar al gozo de la unión personal. La ordenación gradual de los tres poemas, y sus tratados correspondientes, constituye como una escala espiritual.

La Llama de Amor viva describe los deleites y misterios de la mutua intimidad e identificación -unión mística- del alma con Dios, la experiencia creyente del amor divino como llama de fuego que enamora, calienta e ilumina, que hiere y también sana.

Llama de amor viva

Canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡oh regalada llaga!
¡oh mano blanda!, ¡oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
matando muerte, en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras!
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
¡cuán delicadamente me enamoras!

* "El Arbol de la Vida", del japonés Yoshiro Tachibana (1941). Los amantes, unidos en la noche iluminada, junto al árbol de la vida, de la sabiduría y del amor.

María Magdalena #13

María nos cuenta en este capítulo los planes y las alianzas entre Jesús y Mateo para proponer un nuevo camino a sus contemporáneos, un camino lleno de contrariedades. Es evidente que la Magdalena debe sentir por ambos un gran aprecio y veneración, si de un modo o de otro parece deberles la vida.

Jesús, Mateo, la Magdalena, los tres son contemporáneos de unos sucesos por los que ellos mismos y sus propios seguidores se vieron acosados hasta la muerte y excluidos en toda la región y en otras provincias, saben bien que 'si me siguen deberán olvidarse de sí mismos y cargar con su cruz cada día'.

13.- EN CASA DE LEVÍ

Había comenzado a hablaros de Leví que aun siendo publicano fue honrado y hasta generoso en sus ofrendas al Templo. Gustaba de ayudar a los que se le acercaban y pasaban necesidad de pan o de protección. Acogía en su casa y sentaba a su mesa a gente de mala reputación, los excluidos de la sinagoga y del Templo. Tenía su propio manera de ver las cosas y de vivir la vida. En verdad era muy respetado por todos, no parecía tener más que amigos. Conocerle fue para mí una gran fortuna.

Leví Mateo no era un judío ortodoxo ni legalista estricto, como tampoco lo era Jesús Galileo. Por su oficio de publicano y por su reputación, Leví vivía una situación de excepción en la obediencia a normas y autoridades religiosas.

Mi amigo publicano y el maestro de Nazaret se entendían bien en sus frecuentes conversaciones, los dos coincidieron en lo que convenía hacer para renovar lo que ellos mismos llamaban la 'antigua alianza'. En más de una ocasión oí a Leví reflexiones como éstas:

-‘Es necesario caminar en la verdad y en el espíritu, sin tanto ritual y tanta palabrería. La gente reclama más compasión y más misericordia, menos sacrificios estériles’
-‘Nuestro Dios nos ha abandonado, todos sienten gran desespero y decepción. El Dios de nuestros padres les amaba, acompañaba y protegía siempre’
-‘El pueblo está buscando pan y libertad, sólo unos pocos tienen alimento en abundancia’
-‘El romano orgulloso que ocupa nuestros pueblos busca sólo su propio interés, menosprecia nuestra tradición y empeora la situación sembrando violencia’
-‘Las plazas y los caminos se llenan de día y de noche de gente abandonada, enferma, sin techo, hambrienta, moribunda, clamando al cielo sin descanso’
-‘¿Qué podemos hacer?’

sanmateoEsa era la pregunta que Jesús y Leví se hacían el uno al otro ¿qué podemos hacer?

Estando muy al comienzo de su predicación, el maestro de Galilea buscaba gente inquieta y generosa. Bastaría un gesto del gran maestro para que Mateo se embarcara en la aventura de seguirle incondicionalmente. Para Mateo se trataba de realizar por fin un sueño suyo muy querido:

-‘Maestro Jesús, quiero seguirte siempre, acompañarte en tu trabajo, vivir contigo y como tú para siempre’
-‘Ven conmigo, Mateo, déjalo todo ahora mismo y sígueme’

Los dos querían renovar la vida y purificar ese aire mortal que se respiraba, pero ¿cómo hacerlo? ¿qué planes tenía Jesús? Los dos temían el rechazo de las autoridades religiosas y la exclusión. Podían ver ya a lo lejos aproximándose la sombra del fracaso, pero también sentían con fuerza que una luz nueva clareaba en sus corazones y lo iluminaba todo.

-‘Y tú, joven Magdalena ¿cómo te encontraste entre estos grandes personajes de tu tiempo?’

Yo preferí mirar en silencio sin perder detalle, escuchar y aprender, pero sobre todo amé. Me junté cuanto pude a cuantos me abrían desinteresadamente las puertas de su vida y de su corazón, los que no me dejaron fuera a la intemperie. Como siempre, ahora más que nunca, mendigo del buen amor, ya cansada de tantos rechazos y menosprecios.

Mientras habité en la casa de Leví me ocupé de las muchas necesidades que allí había, tareas propias de una casa con tanto movimiento de gente, negocios e invitados. A veces el mismo Leví me pedía trabajar sobre sus pergaminos, debía cambiar en letras y números de Roma algunos escritos y documentos propios de su oficio. Los signos y dibujos que utilizan los romanos en sus documentos eran muy distintos a los nuestros y yo había aprendido desde muy niña a dibujarlos.

* "La vocación de san Mateo", M.C. Reymerswaele (c.1530), expresa la sorpresa y la satisfacción del encuentro decisivo entre maestro y discípulo.

Doris Lessing, Nobel de Literatura

La escritora británica Doris Lessing, de 88 años, no pudo estar por razones de salud este 10 de diciembre en Estocolmo para recoger el Nobel de Literatura, pero estuvo presente en el recuerdo de todos.

dorislessingEntre las razones para el Premio de la Academia Sueca, está su análisis de una civilización fragmentada con escepticismo, pasión y fuerza visionaria. Su voz crítica resonó con fuerza el pasado viernes en el tradicional discurso del Nobel de Literatura ante la Academia Sueca.

Envió un brillante texto titulado “No ganar el Premio Nobel” que leyó su editor londinense. En él criticó la falta de oportunidades de las personas en los países pobres y la sobresaturación del mundo occidental.

La escritora aprovechó su familiaridad con África e India, para señalar la profunda brecha que separa un mundo en el que la mayoría tiene de todo con otro, en el que los más no tienen nada.

Habló de escuelas miserables con alumnos cuyas edades oscilan entre los 6 y los 26 años, en las que no hay libros, ni tizas y en las que hay un inusitado interés por la lectura. Alguna vez que estuvo de visita, le habían pedido que les enviara libros a su regreso a Londres.

Doris Lessing se refirió también a la inmortalidad de la creación literaria.

"Supongamos que las aguas anegan nuestras ciudades con la subida del nivel de los mares; el narrador permanecerá, porque es la fantasía la que nos enriquece, la que nos mantiene, la que nos crea, para bien y para mal".