La navidad de Cristo tuvo lugar en los primeros años de la Palestina del siglo Iº, y es la razón de ser de cualquier otra navidad porque fue la primera; una aventura aún inacabada de reconstrucción de la humanidad, una tarea llena de enigmas, utopías y paradojas a lo largo de la historia.
En contraste con nuestro afán de protagonismo y nuestra búsqueda de lo superfluo, Jesús de Nazaret dicen que nació en pobreza y soledad, rechazado y perseguido ...
“María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.”
“La luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron; vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.”
“José, coge al niño y a su madre, huye a Egipto, porque Herodes busca al niño para matarlo.”
¿Cómo comenzó todo? Por una situación insostenible de la gente y una súplica. Muchos llamando sin descanso a la puerta, buscando refugio, esperando sin esperanza ...
Como ahora mismo el silencio y la oscuridad del inmigrante y el refugiado, el lamento de los niños enfermos o desnutridos, de la mujer maltratada y de los pueblos enfrentados.
“Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño, reafirma tu poder y ven a salvarnos. ¡Restáuranos, Dios de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!"
Para un creyente cristiano 'la encarnación de Dios' es clave, porque es decir no a un dios en las nubes, insolidario, trascendente y desinteresado.
Ni lejos de las personas ni fuera de la historia, sino todo lo contrario; tiene ojos y ve, oye porque tiene oídos, habla y escucha, siente, goza y sufre, como tú y como yo.
“El Señor dijo, yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa.”
Imaginemos que se dio un acuerdo entre los líderes del cielo y los de la tierra, ante tantas promesas incumplidas, hay que hacer algo; todos quieren salvar, redimir, recuperar a las personas, realimentar la esperanza de la humanidad deprimida.
Imaginemos que el así llamado Hijo eterno de Dios se ofreció para venir a nuestro mundo; mas sabemos que él tiene sus temores, duda si le querrán recibir, si será útil tanto esfuerzo, teme ser rechazado.
El quiere escuchar nuestro parecer, conocer nuestras razones, está dispuesto a dejarse convencer.
SEÑOR, si tú no vienes
¿quién nos mostrará el camino de retorno a la Casa del Padre? ¿Quién nos abrirá la puerta y dispondrá la mesa para la fiesta?
¿Quién saldrá a la búsqueda de la oveja perdida y extraviada, quién la tomará en brazos y la devolverá al redil? ¿Quién vendará sus heridas y perdonará sus culpas?
¿Quién devolverá la vista a los ciegos y la esperanza a quienes la han perdido? ¿Quién nos regalará la verdadera paz?
¿Quién podrá vencer a la muerte? ¿Quién dará su vida por sus amigos y nos enseñará a amar a los enemigos?
Desconcierta ver tanta compasión y generosidad en la navidad primera ¿Qué provecho propio pudiera tener el grande en hacerse pequeño, el eterno en ser mortal, el rico como un mendigo? ¿Qué interés el dios en hacerse hombre?
Esa misma sensación de extrañeza quiso expresar el poeta español Félix Lope de Vega (1562-1635), cuando escribió a Jesús de Nazaret este cariñoso soneto:
¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el Ángel me decía:
"Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía"!
¡Y cuántas, hermosura soberana,
"Mañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!