Quedaron abiertas en el blog algunas preguntas sobre el creer planteadas aquí mismo en días atrás. La ocasión fue publicar las crisis de fe y grandes dudas que manifestó la madre Teresa de Calcuta.
Quiero traer para pensar algunos textos propios o ajenos, testimonios, etc.
:: ¿Crisis de fe? Sospecho que la fe, como el grano de trigo, si no muere no da fruto, que es como decir que no sirve para nada. Si quedara en la pura teoría o el recuerdo, sin madurar, la fe será como nada siendo así que se supone que debe ser el todo.
La sensación predominante en una crisis religiosa es de oscuridad y búsqueda, que quedará bien reflejada en estos versos litúrgicos muy afectivos:
Todo mi corazón, ascua de hombre
inútil sin tu amor, sin ti vacío,
en la noche te busca;
lo siento que te busca, como un ciego
que extiende, al caminar, las manos llenas
de anchura y de alegría.
:: No es un Dios fácil el de la tradición judeocristiana: la zarza ardiendo, el portal de Belén, un crucificado... Dónde buscarle, cómo encontrar, qué pensar.
Cuesta saber, tan sólo cuenta la búsqueda sincera y el deseo sin desánimo. Perdido, el verso indaga y espera.
Si busco a Dios en lo alto me pierdo,
en la tierra no le encuentro,
su casa en ruinas sin techo
un pequeño con frío y repudiado,
el cielo vacío.
Está muy cerca y no le veo,
tan abajo que paso de largo,
muy lejos le pierdo de vista
escondido le confundo,
contigo, conmigo, buscando.
:: Finalmente, tal vez puedan estas lineas de las "Confesiones" de San Agustín (354-439), acercarnos al misterio de la verdad y la belleza, al fundamento de la fe y de lo divino:
"Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti...
¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
El caso es que tú estabas dentro de mí y yo fuera.
Y fuera te andaba buscando y, como un engendro de fealdad, me abalanzaba sobre la belleza de tus criaturas.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me tenían prisionero lejos de ti aquellas cosas que, si no existieran en ti, serían algo inexistente.
Me llamaste, me gritaste, y desfondaste mi sordera.
Relampagueaste, resplandeciste, y tu resplandor disipó mi ceguera.
Exhalaste tus perfumes, respiré hondo y suspiro por ti.
Te he paladeado, y me muero de hambre y de sed.
Me has tocado, y ardo en deseos de tu paz."