Este es el tema o categoría ‘evangelio’ en el blog. Así surgió ‘nicodemo’ como título, amigo de Jesús de Nazaret y de la Magdalena. El quiere hacernos llegar alguna de sus conversaciones en el templo, dialogando con el Maestro galileo. Charlas amistosas que, según el discípulo amado, Nicodemo mantuvo con Jesús en algún atardecer de invierno o ya en noche cerrada.
1ª CONVERSACION EN EL TEMPLO
Quién eres Tú, De dónde vienes, Quién es el Padre
Muchas preguntas... Parece que Nicodemo conoció a Jesús en el gran Templo, un día cualquiera de la semana, en medio de un gran alboroto. Jesús nazareno, conocido y discutido profeta-predicador galileo, protestó en el interior de la nave lateral donde el pueblo escogido debía decir sus rezos y alabanzas entre los murmullos e inciensos habituales. No era posible hacerlo ya con el griterío de ahora y entre las mercancías de los vendedores y de los que negociaban con la religión y los sacrificios de animales.
Jesús no lo soportaba, o es templo para buscar y hallar a dios o es mercado para negociar. Si no hay silencio, atención, escucha, calma ¿cómo conversar con dios y oírle? Mejor salir afuera porque dios no puede habitar en ese Templo.
Jesús se lamentó con mucha energía criticando a los dirigentes del lugar. Una comisión de fariseos y escribas vino a interrogarle. Entre ellos se encontraba Nicodemo que observaba, escuchaba impresionado y asentía atemorizado ¡raza de víboras, hipócritas, han convertido la casa de dios en un mercado!
El Nazareno salió del Templo a toda prisa hacia un descampado donde le esperaban los discípulos y las multitudes hambrientas y enfermas, abandonadas por sus pastores desde hacía mucho tiempo.
El fariseo guardó la impresión primera que Jesús le causó aquella vez en el Templo, tan airado por el tema, entre animales y mercaderes. Nicodemo fue a buscarle en otra ocasión a otro lugar no lejos del Templo al terminar el día, para hablarle y escucharle con más calma y atención. Y hablaron sobre religión, sobre dios, sobre el padre de Jesús.
-Maestro Jesús, mis mejores deseos para ti, que dios te guarde y te bendiga. Quiero conocerte, saber quién eres realmente y de dónde vienes. Aseguran que no eres Galileo, que naciste en Judea, algunos dicen que tu verdadero padre no es conocido, otros dicen que vienes de muy lejos. Cuentan que hablas mucho de nuestro dios como padre tuyo y padre de todos. Dime si tú le conoces mejor que nuestros padres y si nos lo darás a conocer. Tus discípulos dicen que haces ciegamente su voluntad, que conoces qué quiere de ti. También cuentan que te han visto y te han oído hablar con él con mucha familiaridad, como nadie nunca antes lo había hecho. Dime si conviene que nosotros también le hablemos así a nuestro dios .
-Nicodemo, acércate a dios padre y no temas, ahora tú estás lejos de él pero él está cerca de ti y quiere hablarte al corazón y te dice así 'Nicodemo créeme, Jesús es mi hijo querido, él te mostrará el camino, escúchale. Has de cambiar tus ideas y tu corazón, como nacer de nuevo'.
-Alguno de nuestros sabios y algún profeta, hablaron de nuestro dios como algo mejor que un padre, porque nos ha dado la vida, el mundo y cuanto existe y porque cuida de nosotros. Jesús ¿tú crees que el dios de nuestros padres, nos quiere como un padre y una madre quieren a su hijo pequeño más querido? En verdad muchos de nosotros ya no creen en esa tradición.
-Es cierto, porque hemos roto nuestro pacto de fidelidad, pacto de justicia y misericordia, el dios de la alianza está descontento. Dios es padre mío y es padre nuestro. No debes temer, él te lleva en sus brazos y cuida de ti, él te habla al corazón, escúchale. El te acompaña en la vida y él te recibirá en su casa en la hora de la muerte.
-Tú eres un maestro en el que tengo fe porque sé que no buscas tu gloria ni tu propio interés. Jesús, tu mirada está limpia y en tu corazón sólo adivino amor. Es verdad, nos hemos alejado del dios verdadero, nos hemos hecho un dios de barro a nuestra medida y conveniencia. Tendré que cambiar de manera de pensar y aprender de ti. Ahora debo irme, hasta otro día.
* "Retrato de Cristo" de Rembrandt (1606-1669).