CAMPOS DE REFUGIADOS EN LAS PUERTAS DE EUROPA
Un dato entre otros muchos, una ciudad entre otras muchas. Emigrantes, refugiados, exiliados, personas que escapan de la guerra y el hambre, jóvenes que recorren solos kilómetros y mares buscando la vida y la libertad, finalmente en brazos de la muerte donde ya muchos descansan, familias enteras con sus enseres tras la esperanza que siempre se aleja impasible, como tantos países que cierran sus puertas en los cinco continentes. Insolidaridad y desesperanza forman juntas un binomio de infierno que es necesario denunciar.
Un ejemplo. En los últimos cuatro años la ciudad marroquí de Oujda, a 15 kilómetros de la frontera con Argelia, se ha convertido con sus ‘bosques’ en una zona de espera forzosa para 2.000 inmigrantes subsaharianos ocultos y hacinados. Luchan a la espera de una oportunidad para entrar en Europa. Van y vienen, regresan, otro intento, nueva ocasión, siempre esperan pero nunca llegan.
Para ellos estar en esta ciudad es símbolo de fracaso, es como la ciudad de la desesperanza... Existen unos 25 lugares, como aldeas de plásticos y lona, en los que los inmigrantes subsaharianos se refugian y ocultan de acoso, prisiones y policía.
Surgen asociaciones y fundaciones no gubernamentales que asisten y estudian el fenómeno migratorio, su problemática humanitaria, educativa y asistencial, Africa/Europa, México/USA, Irak, Sudán, etc. Publicado por la Fundación Espinal puede leerse este título tan sugerente, ‘Inmigrantes: ¿invasores o ciudadanos? Tópicos y realidades sobre la inmigración’.
La Asociación Beni Znassen, calcula que el 40% de los inmigrantes asentados en ese territorio del norte de Africa son de Nigeria, el resto de Camerún, Malí y Senegal. La mayoría no tiene qué comer y cada vez les cuesta más trabajo conseguirlo, porque van en aumento. Sin dinero, papeles ni pertenencias, terminan por agruparse en esos ‘campamentos’ de la periferia, donde muchos duermen al raso y malviven mendigando en el mercado, regresan con garrafas de agua y algunas monedas.
Toda su esperanza se llama vivir, comer, trabajar en Nápoles, Barcelona o Marsella. No será fácil. Europa está cerrando sus puertas al Sur, aunque necesita su mano de obra. Atención a rebrotes esclavistas, racistas y xenófobos.
Otros datos. Unos 20.000 inmigrantes permanecen detenidos en países europeos, durante largos periodos y en condiciones a veces peores que en las cárceles, sólo por carecer de papeles. Un estudio encargado por el Parlamento Europeo califica de alto riesgo las situaciones que viven los ancianos, menores y embarazadas.