El sueño religioso, Saramago
Una primera impresión, a propósito de “Caín” de Saramago o de “Ágora” de Amenábar, sólo leyendo las declaraciones de los autores.
Es asombroso constatar la sabiduría de lo religioso que un ateo o un agnóstico puede llegar a poseer; no ya para opinar que está en su derecho, sino para sentenciar sobre un dios y sobre todos los dioses, sobre el bien y sobre el mal, sobre los creyentes de antes, de ahora y de después.
¿Por qué su afición por lo religioso? Realizarán la misión de despertarnos del sueño religioso, liberar a la humanidad de temores ancestrales.
¿Puede parecer atrevido el adentrarse en temas tan interesantes y complejos, desde la distancia y desinterés de quien no cree?
Es difícil pero posible. A diferencia del intelectual, el artista sólo representa un papel o imagina una idea; está bien documentado pero el tema le puede venir grande o escapársele de las manos.
Por eso mismo cuando se le pregunta por lo que dijo o escribió parece que despierta de un sueño o que imagina todavía, improvisando. No dejará de ser un buen artista que dibuja y colorea el tema a su gusto, mas algo perdido en el fondo y los contornos, como nos ocurre en los sueños.
Es lo que 'nicodemo' está queriendo decir. La verdad es que no me lo acabo de creer, que los creyentes resulten ser tan necios como dicen los ateos ni que los ateos sean tan sabios como ellos dan a entender. La historia y la experiencia prueban eso mismo y lo contrario.
Todos tenemos siempre algo que aprender, sin prejuicios, ojalá, con libertad y buen humor. Al final qué cosa es creer sino buscar... El mismo creyente no sabe, siempre busca, abierto al misterio de adentro y de fuera, de lo divino y lo humano que lo supera.
La experiencia religiosa, como lo espiritual y poético, no es atadura ni cálculo sino encuentro, belleza y armonía de todos los seres. Algo así quiso expresar Ruiz de Galarreta con estos versos:
Con el frío primero que anuncia el alba,
cuando empiezan a cantar los pájaros
con cuidado, sorteando los cuerpos dormidos,
retira la cortina de la puerta, suavemente,
se desliza a la sombra de la calle,
se aleja hasta la arena de la playa,
y justo donde muere la última ola
rizada y silenciosa
se acuclilla, las manos extendidas sobre las rodillas
y deja que penetre en su alma el murmullo de Dios.

Meneame
del.icio.us
Una sencilla tradición, que se remonta al mismo Jesús de Nazaret y a los testigos de la Pasión, dice que en una cena de la pascua judía, Jesús se despidió de sus discípulos antes de morir en cruz, que tomó el pan bendito y el vino que había sobre la mesa, lo repartió y les aseguró que debían así tomar y comer su cuerpo y beber su sangre, que creyeran en sus palabras, que él estaba entregando todo por ellos, quiso comunicarles su espíritu y su vida de ese modo, entonces y para siempre.
En este tiempo donde se compra y se vende casi todo a precio de casi nada porque vale bien poco. ¿Tiempo de necios y mediocres, aparentes triunfadores? 
