Rosas en el mar de la Habana
Enigmático. Me contaron que, acompañado por la inocencia de unos y la ingenuidad en blanco de otros, Aute cantó en La Habana ‘buscando un amor, buscando la razón, pidiendo libertad', mas sin saber muy bien dónde ni por qué ...
Sólo los jóvenes allá sí sabían, contentos cantaron y saltaron, despiertos cantaron al sol su desencanto.
¿Palomas de paz? ¿Rosas en el mar?
Voy buscando un amor
que quiera comprender
la alegría y el dolor,
la ira y el placer,
un bello amor sin un final
que olvidé para perdonar.
Es más fácil encontrar
rosas en el mar.
Rosas en el mar.
Voy buscando la razón
de tanta falsedad.
La mentira es obsesión
y falsa la verdad.
Qué ganarán, qué perderán,
si todo esto pasará.
Voy pidiendo libertad
y no quería oír.
Es una necesidad
para poder vivir.
La libertad, la libertad,
derecho de la humanidad.
Algún malicioso o maliciosa comentó horas más tarde, que Juanes fué como el Bautista del evangelio, que un buen día los fariseos le dijeron, oye, si tu agua y tu paz no sirven para nada entonces para qué bautizas; esperen, les dijo para justificarse, que está llegando el mesías; mas la gente cansada de esperar no cantó ya ni quiso más mesías. Triste.
Unas pocas palomas quedaron con sus alas abiertas al viento, pintadas de blanco en forma de cruz; así llega al recuerdo y traigo aquí el poema "Cruz de Palomas", de la cubana Fina García Marruz:
Creíamos que la cruz
era sólo de amargura
y ahora vemos las palomas
poblando sus travesaños.
(Verdad que es en San Clemente
y en el siglo de María.)
La cruz echa las raíces
de donde, en círculos magos,
nace la vida; los ciervos
beben el agua brotada
del Dolor; bajo su fronda
los hombres y las mujeres
se afanan en sus oficios,
y por las tablas nocturnas,
blanquísima, las palomas
caminan. Es su jardín.

Meneame
del.icio.us
Pregunté quién tú eras
Recientes sucesos en diferentes naciones, en el norte y en el sur, nos recuerdan que los tratados enuncian los derechos de todos los niños y niñas a la supervivencia y el desarrollo pleno; que se les proteja del abuso y la explotación; y participen plenamente en la vida familiar, cultural y social.
