Caballero Bonald, poesia social
José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1926), Premio Nacional de las Letras Españolas, habla de la poesía como profecía en un mundo como el nuestro, de la supervivencia y el rol de los llamados “poetas sociales”. ¿La poesía actual nace y crece alejada de la realidad?
“La llamada poesía social, muchos la habían abaratado a base de simples consignas, desdeñando su parte artística en beneficio de su parte ideológica.
Hoy hace falta una poesía que no dé la espalda a la degradación de las sociedades en las que vivimos y en las que los poderosos nos engañan, se reparten el mundo, se lo llevan todo y ganan siempre, aún cuando todos los demás pierden.”
Pepe Caballero suele decir que la poesía tiene un poder curativo ante los distintos males sociales.
“Nuestra sociedad está enferma de indolencia, de apatía, de sumisión. Nos hemos vuelto conformistas, gregarios, cuando no directamente serviles. Y esa minoría de siempre, que no tolera los derechos de los demás, aunque ejercerlos no vulnere ninguno de los suyos”.

En su último libro La noche no tiene paredes, sueña el poeta con ser un hombre justo, coherente, libre,
... que edificó su casa
con nobles piedras y a su abrigo
vivió adecuadamente
sin mandar ni ser mandado,
aquel que obedeció estatutos
de la naturaleza y así pudo
igualar con la vida el pensamiento.
“Aunque éste sea un mundo de personas serviles, la buena literatura está hecha por gente desobediente... Leer un buen poema es un modo de enriquecerse, de multiplicar nuestras percepciones, de ganarle la partida a la ignorancia que nos acecha por todas partes en este mundo bárbaro entregado en cuerpo y alma a lo intrascendente.”
Resulta así en su pensamiento, una visión muy crítica pero amable del hombre contemporáneo. El poeta, al mirar en su entorno, observa los seres y su necesidad de sabiduría y de trascendencia, percibe el desánimo por la fragilidad ambiental en pensar y decidir. Aun en medio de esa oscuridad cierta, renace la esperanza por algunos jóvenes poetas que miran y hablan.
Siempre es posible adivinar
entre los más oscuros nubarrones
luminoso el azul del cielo,
pequeño, claro, a lo lejos..
* "Profeta Jeremias", Capilla Sixtina, Miguel Angel B.

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Cuando Martin Luther King pronunció su famoso discurso "Yo tengo un sueño", en el que pedía igualdad para todos los estadounidenses, Barack Obama sólo tenía dos años.
