Himno a la caridad
Entre el terremoto en Haití del pasado 12 de enero y la fiesta del amor y la amistad el 14 de febrero, un testimonio para pensar en lo definitivo, en lo que vale de verdad.
‘Himno de la caridad’, así se ha llamado este conocido texto que hoy pongo en el blog, que encontraremos inserto en una carta de Pablo de Tarso escrita a los griegos de Corinto. Así será leído en las asambleas cristianas desde el siglo Iº, como una apología del amor verdadero, un verdadero reto.
El autor está hablando de un Amor difícil, un Amor incomprensible y casi imposible, un Amor grande, con mayúsculas.
La ‘caridad’ es una palabra ritual que quedará pequeña; desde siempre traducirá un Amor diferente que es amor generoso, inagotable y limpio, sin egoísmo ni recompensa. Es un Amor de corazón traspasado, en cruz crucificado.
El escrito muestra una experiencia y convicción: no habla de una teoría, mas parece que esté hablando de alguien en concreto a quien conoce bien, tanto que le faltarán palabras para describirlo.
Su secreto pone en cuestión todo lo demás; hasta lo más sagrado pierde valor, si no pasara la prueba de un Amor como el descrito. Para nada sirves, de nada vales si no amaras o desearas amar así.
No es un problema de cantidad sino de calidad, calidad suprema y hondo sabor. Un Amor que abrasa y cambia todo, nuevo y eterno a la vez, definitivo, finalmente conocido.
¿De quién estará hablando este texto?
¿Dónde podré yo encontrar tan buen Amor?
“Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de la predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es paciente, es afable; no lleva cuentas del mal, goza con la verdad.
Disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre, aguanta siempre. El amor no falla nunca.
Quedarán la fe, la esperanza, el amor, estas tres;
de ellas la más valiosa es el amor.”
* "El buen samaritano", vitral, Mexico.

Meneame
del.icio.us
De corazón es lo que creo, siguiendo el evangelio de Jesús de Nazaret, conociendo el sentido de su pasión por el mundo. Pero nuestra súplica tiene sentido hoy, es un murmullo también “entre llantos y rezos”, queriendo oír en los lamentos su llamada.
La mística podrá hablar segura de una existencia divina que da el ser a la nuestra, unida para siempre mi existencia a la suya; un mismo espíritu serán y una sola vida.
“Al paso de Jesús, la gente exclamaba ¡Dios ha visitado a su pueblo!”
+ La vida de tantos NIÑOS y NIÑAS está en peligro de muerte por desnutrición, por enfermedades curables, por el VIH-SIDA infantil; otros muchos vivirán la violencia de la calle.
necesitaremos un nuevo ‘CLIMA VITAL’, para sobrevivir en paz y vivir un verdadero bienestar y felicidad;
La Esperanza es esperar con fe; no como quien espera un ómnibus, con molestias e impaciencia, sino como quien sabe, está seguro y confía, porque el amor y la utopía vencen al fin hasta la misma muerte.
# Pensábamos que entraríamos en un siglo dorado de seguridad colectiva, con un uso racional de los recursos, que llegaría el fin de la pobreza y la desigualdad, y creímos en la restauración de la armonía con la naturaleza.
¿Puede parecer atrevido el adentrarse en temas tan interesantes y complejos, desde la distancia y desinterés de quien no cree?
Una sencilla tradición, que se remonta al mismo Jesús de Nazaret y a los testigos de la Pasión, dice que en una cena de la pascua judía, Jesús se despidió de sus discípulos antes de morir en cruz, que tomó el pan bendito y el vino que había sobre la mesa, lo repartió y les aseguró que debían así tomar y comer su cuerpo y beber su sangre, que creyeran en sus palabras, que él estaba entregando todo por ellos, quiso comunicarles su espíritu y su vida de ese modo, entonces y para siempre.
Voy buscando un amor
